
“Harambee era su grito preferido. Significa ‘todos a una’”
“La paz en la Tierra depende de nuestra capacidad para garantizar la supervivencia de nuestro medio ambiente. Maathai encabezó la lucha por promover en Kenia y en África un desarrollo social, económico y cultural ecológicamente viable”, afirmaba el jurado que le concedió el Nobel. Y añadía: “Su enfoque sobre el desarrollo sostenible abarca la democracia, los derechos humanos y los derechos de la mujer en particular. Piensa globalmente y actúa a escala local”.
Wangari Maathai recibió la noticia cuando se encontraba trabajando frente al monte Kenia, su preferido, y lloró recordando a esas miles de mujeres que se habían puesto en marcha en su país para conseguir una vida más digna.
En unas declaraciones para el periódico El País realizadas en 2004, decía: